Fue demasiado tarde cuando me enteré de que ya no poseía el tiempo para poder despedirme de mi propia vida.
Mi sonrisa se quebró y cayó al suelo, provocó un sonido que estremeció el lugar, me ahogué con el llanto y cuánto más me quería aferrar a la placida existencia que había tenido el gusto de disfrutar, me la arrebataban con más fuerza, mis manos cayeron a un lado como piezas de un fantoche roídas por los años.
Mi pecho se oprimió obligándome a no respirar, pero aunque me ardía la piel como si estuviese en el interior del infierno, grité, grité tan fuerte que mis tímpanos zumbaron adoloridos y mi alma cayó rendida a mis pies.
Las lágrimas manchaban mis labios con sal.
En algún momento perdí el discernimiento y no pude identificar el mismo lugar en el que muchas veces me había sentido segura, el sitio que conocía tan bien y me conocía tan bien.
Cuando la lucidez retornó y me ayudó a recuperar mi postura, ya nada era igual, todo el significado que hasta el momento conocía y manejaba con destreza, se había apagado.
Y ahora una diáfana luz comenzó a atizar.
El terror congelo mi mueca, y el pensamiento de que la soledad vendría a hacerme compañía me atravesó, pero esta no llegó nunca.
Traté de calmarme y miré al futuro con desconfianza, me había llegado la funesta hora de comenzar de nuevo pero sin poder jactarme de ser inexperta en el juego, las segundas oportunidades ya me habían abandonado y ahora tenía que fingir ser audaz; de ese día mis decisiones pesarían en mi futuro y cobrarían sangre.
lunes 6 de diciembre de 2010
Ulterior
Publicado por Nay en 22:28
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1 comentarios:
es muy bkn el modo que usas la figuras literarias, es hermoso como al leerlo alguien se intriga por saber en que termina, es grandioso por como se expresa esas palabras y a las ves es maravilloso al saber que lo hizo una amiga
tq amiga nay eres la mejor poetisa
michael
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